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Donde brillan las estrellas

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Es raro que hoy la casa esté tan silenciosa. Ni siquiera hay estrellas brillando en el cielo pero sí resplandecen las luces en la ciudad. Y ojalá fuera al revés. Porque el cielo está vacío de estrellas y la luna, menguante, a penas se atreve a asomarse a ver el concierto de las calles abarrotadas de coches. Van Gogh no podría pintar cuadros en esta ciudad sin sueño. Tengo la ventana abierta y, aunque no hace frío, la cierro. Me cansa ver el paisaje monótono de edificios que compiten por ver cual de todos es más alto. Suspiro . Te echo de menos. Aunque eso no es ninguna novedad. Tumbada en la cama cierro los ojos y te acaricio la punta de la nariz con los labios. Te doy un beso detrás de otro. Pero despacito. Que quiero saborear cada centímetro que lleva tu nombre. O por lo menos lo imagino. Porque me gusta imaginarte. Y moldearte en el aire. Qué manía de ser tan escurridizo como el viento. Alargo los brazos para acercarme a ti y no me topo con nada. Ese es el problema. Que oja...

Reseña: Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo

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Título : Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo. Autor : Albert Espinosa Editorial : Penguin Random House Group Editorial Número de páginas : 204 Género : Ficción, literatura contemporánea. ISBN: 978-84-9908-783-2 Sinopsis : Marcos acaba de perder a su madre, una reconocida bailarina que le ha enseñado todo en la vida, y decide que su mundo ya no puede ser igual sin ella. Justo en el momento en que va a dar un giro a su vida, una llamada de teléfono cambia radicalmente los acontecimientos. Opinión personal: No quiero empezar con lo típico de "me ha gustado mucho este libro" o cosas de ese tipo pero la verdad es que sí, me ha gustado mucho.  Me gusta leer de todo aunque la verdad es que llevaba mucho tiempo sin leer literatura de este tipo, en plan fantástica o de ficción. Aunque digo que es de ficción porque he leído en algunas reseñas y descripciones que está catalogada en este género aunque a mí me ha parecido más realista de lo q...

Por querer yo quiero quererte

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Yo no quiero besos bajo la lluvia Yo los quiero bajo las mantas Y tus dedos jugueteando en mi pelo Y mis mechones despeinados Y reírnos Yo no quiero que me peines Quiero que me despeines Mientras lo hacemos Y gemimos Y nos queremos Yo no quiero una ducha rápida Quiero pasar un buen rato en la bañera Jugando con la espuma y nuestros dedos Que se entrelazan y se resbalan Y descubren caminos entre tu piel y la mía Yo no quiero ver tu cara a través de una pantalla  Ni escuchar tu voz a través del teléfono Quiero verla con mis ojos Quiero que me susurres al oído Y poder tocarte Que quiero tocarte hasta que me quemes Que lo haces Porque tu piel es fuego que me incendia Y me quema Y me prende Quiero que recorras toda mi piel Como si fuera un mapa Y me beses Y me acaricies Y me hagas ver las estrellas con los ojos cerrados  Quiero quererte hasta que me estalle el pecho De quererte tanto como te quiero Que quererte me quita el mi...

Calma

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Antes de bajar la persiana veo dos estrellas que brillan tímidamente y la luna que las acompaña en un cielo despejado. Ya no hay nubes. Al final va a ser verdad que después de la tormenta siempre llega la calma. Pero para qué quiero ver el cielo en una ciudad que brilla por si sola si su luz me tapa casi todas las estrellas. Prefiero cerrar los ojos y dejar que la brisa me acaricie lentamente la cara. O quizás es una mano. Y me revuelve el pelo con la punta de sus dedos , que se enredan entre mis mechones castaños y juguetea con ellos. Y sonrío tímidamente. Ya ves, como las estrellas que me imagino que brillan allí arriba. El viento me devuelve la calma. O quizás es su respiración entrecortada en mi oreja y sus dedos acariciándome lentamente el pecho con ternura. El viento. Los caminos cálidos entre su boca y sus caderas, pero a mí me gusta aventurarme más allá. Que me quite el frío y que me haga temblar y asumo la sucesión de actos que desencadenan el caos: Mordiscos su...

Con las ganas

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 Querer abrazar y no poder hacerlo duele. A veces es hasta algo físico. El pecho. El corazón. Que se te clavan las espinas. El aire que lleva veneno, que me ahoga, que me asfixia. Querer abrazar y no poder hacerlo es hacer una pregunta sin tener respuesta. Es algo vacío, desinflar un globo, quedarme sin aire. Sentirme vacía. Mis brazos inútiles, sin nada que rodear. ¿Y cuándo lo necesitas? Y esa persona está a tantos kilómetros que no te lo puede dar... Y solo te queda aguantarte, reprimir las ganas y guardar en el bolsillo todos los abrazos que no has dado pero que darás  y contar mentalmente los días que quedan para que esos brazos te rodeen y esos labios te besen la frente, cierres los ojos, inspires fuertemente con la nariz pegada a su ropa, o a su piel, y te sientas como en casa. Sin el como. Pero tú siempre estás ahí. Siempre. Y hoy tengo ganas de dormir abrazada a ti y llenarte la cara de besos . Bueno, hoy y siempre, para qué engañarnos.  Y mañana tend...

Martes con lluvia

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He levantado la persiana y he visto cómo caía la lluvia sobre Cartuja. Lo primero que he pensado es que ojalá haberme levantado contigo con la lluvia de fondo. Y acostarme. Que se nos pegaran las sábanas y tus besos de por medio haciendo de despertador, arrancando la pereza de cuajo. Lo segundo que he pensado es que vaya mierda de día, que iría cargada con la mochila, con la comida y con el paraguas hasta la facultad y que hoy, que es martes , llegaría más tarde a casa. El martes es el peor día de la semana. Ya ves, está lloviendo. Y además es martes y 13. Al final he salido de casa sin el paraguas y con los bolsillos de la chaqueta pillados con la cremallera. Ya ves, desastre de día y de persona. Y en la parada del bus se ha puesto a llover . Y yo sin paraguas. Y el bus que no viene. Hoy tampoco coincidiré con Alejandra, como de costumbre, pero luego llegará a clase con una sonrisa, como siempre. Aunque, la verdad, me gustan más los martes que los lunes porque los martes están má...

Hace seis meses

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Hace seis meses cogí una maleta y varias cajas con mis cosas y me fui a otra ciudad, a unos 300 kilómetros de mi casa.  Lejos de todo lo que una chica de 18 años conoce porque no ha estado más de una semana fuera de su casa, sin abrazar a sus padres, sin pelearse con su hermano, sin ir a visitar a sus abuelos a casa, sin reír hasta las tantas con sus amigos. Hace seis meses no sabía nada de la vida. Ahora tampoco pero vamos tirando. Hace seis meses me llené la cabeza de pájaros, me líe la manta a la cabeza y me dije a mi misma que todo iría bien. No sabía que aunque intentara autoconvencerme los días no pasarían tan rápido como quería y nunca he llorado tanto como el primer mes que estuve separada de todo lo que conocía hasta entonces. Crees ser valiente por irte fuera de casa al empezar la universidad, y en parte lo eres porque has conseguido dar el paso: una vez que te empujan al vacío ya no hay vuelta atrás. Y de repente estás en Granada, empezando una carrera, preguntándote ...